martes, 19 de agosto de 2014

De una tarde en el Cuauhtémoc a una noche en el Bernabéu



Pobre no es el hombre cuyos sueños no se han realizado, sino aquel que no sueña”, así lo dijo la escritora austríaca Marie Von Ebner cien años atrás, pero jamás descubriría la magnitud de sus palabras.

Para muchos será una noche cualquiera, no para Raúl, para él será una noche inolvidable. Han pasado 17 días desde aquella tarde memorable en el Cuauhtémoc, de aquel día en el que Jiménez inundó las portadas de la prensa lusa, quién pensaría que esa era su última tarde como americanista.

Durante días prevaleció la incertidumbre de saber el destino que le esperaba. La brújula apuntaba a Europa, precisamente a Portugal; sin embargo, el sueño se desvanecía tibiamente con el pasar de los días,  todo indicaba que Coapa seguiría siendo su casa por una año más.

El amisto frente al ‘Atleti’ significó más que una simple victoria americanista, fue el día en que el ‘Cholo’ encontró a su pieza que le faltaba, su nuevo Diego estaba frente a él. Tan grande fue la admiración que pasaron solamente cuatro días para poner al mundo del futbol de cabeza.

El sábado 2 de agosto las redes sociales se inundaron con la noticias del fichaje del joven americanista. Parecía increíble, días antes luchaba con jugar para el Porto y ahora lo haría para el Atlético de Madrid. Su nuevo destino debía ser inmediato, Simeone lo quería en su filas lo antes posible. El dinero no fue problema. Raúl se convirtió en el fichaje más caro de un mexicano a Europa.

Su viaje comenzó de inmediato, no tuvo tiempo de asimilar su llegada cuando ya se encontraba en una avión para disputar su primer partido. Su debut llegó en la final del Trofeo Carranza, así consiguió su primera gran alegría con el club colchonero.

El sueño aterrizó al minuto 79’ en el césped sagrado del Santiago Bernabéu, aquel mítico lugar donde se regocijan las grandes estrellas. Chocó con Sergio Ramos, y posteriormente lo hizo con Pepe. Corrió como si no hubiera un mañana, entristeció cuando se vio abajo en el marcador, y resucito cuando el marcador se empató.

Así, Raúl Jiménez vivió su primero roces con el primer mundo. El reto es tan grande como su sueño. Pero siempre ha demostrado fuerza ante las adversidades; debutó como delantero en un equipo acostumbrado a comprar estrellas de los goles; se convirtió en referente del club azulcrema; se coló en el viaje a los Juegos Olímpicos de Londres y fue campeón; Su madurez futbolística lo premió con el Mundial de Brasil. Raúl está hecho para los grandes retos. Deberá superar los logros de Hugo Sánchez y Luis García, así como escribir su propia historia como ellos alguna vez lo hicieron. Al final los tres fueron colchoneros a los 23.                      






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