lunes, 25 de agosto de 2014

El día que los blancos robaron La Cibeles


El 5 de Septiembre de 1962, la Plaza de Cibeles tuvo su primer encuentro con el fervor del futbol. Ante los ojos de la Diosa sucumbieron miles de hinchas blancos y rojo inundando las calles prodigiosas de la capital española. El Atlético acababa de doblegar 3-0 a la Fiorentina de Italia por la final de la Recopa europea en el Neckarstadiom de Stuttgart, lo que significó su primer título continental. Esa noche, los ‘indios’ encontraron en Cibeles un templo digno para celebrar arropándola entre sus canticos y colores.

La década de los 70’s hizo de la fuente un búnker rojiblanco donde su afición se acogía para celebrar los triunfos del equipo; asimismo, se convirtió en el lugar predilecto para gritar a los cuatro vientos su euforia por el futbol.

Los años venideros representaron una escases de títulos del conjunto colchonero. Entonces, la Fuente de Cibeles fue arrebatada, hurtada y saqueada como auténtico festín. Los blancos llegaron como usurpadores del balompié, tomaron algo que no era suyo, y convencieron a una Diosa de traicionar su naturaleza y su instinto que la convirtió en el deseo de una ciudad que venera al futbol.

Los mercenarios tenían nombre y apellido, ‘La Quinta de Buitre’ era liderada por Emilio Butragueño, Juanito, Valdano, Santillana y por último el mexicano, Hugo Sánchez. Una época de oro para la casa merengue. Acumularon cinco ligas consecutivas e importantes récords.

Una década es una eternidad. Aquel 29 de Junio de 1991 fue un épico precedente para la afición rojiblanca; vencieron 1-0 al Mallorca en la final de Copa. La euforia de lo aficionados debía ser liberada; sin embargo, veían la Cibeles demasiado merengue. Por los alrededores de Hipómenes y Atalanta, los leones que tiran del carro de la Diosa, corren aguas contaminadas por la inmundicia blanca. “Estaban infectadas después de que los madridistas se hayan estado bañando en ellas durante cinco años seguidos”, sentenciaron los seguidores colchoneros a los medios de comunicación.

Sus sueños y esperanzas se encaminaron 600 metros más abajo, junto al dios de los mares, Neptuno. El hijo mayor de Saturno y Ops resguardaría las noches mágicas de los fanáticos del ‘Atleti’. Los cobijaría bajo los años oscuros y los esperaría con jubilo en la celebraciones colchoneras.

Neptuno y Cibeles viven en una misma ciudad, pero representan filosofías totalmente distintas. Ella es merengue, galáctica y madridista. Él es indio, colchonero y rojiblanco. Ella fue arrebatada por unos rebeldes del futbol. Él los esperará cada noche para celebrar sus días de gloria. 
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